Siempre me gustaron los sobrevivientes, aquellos que no se rinden ante la evidencia de lo imposible, convirtiéndose en una suerte de antihéroes románticos, que han conocido el infierno y saben que hay que optar por el paraíso, aunque en esa lucha se les vaya la vida. Mejor debería decir que me gustan los sobrevivientes, los antihéroes y los inconscientes.
En la Argentina hubo un hecho histórico ignorado, o al menos poco conocido: la fuga de cuatro jóvenes que, por supuestas ideas de izquierda, por haber conocido a alguien que las tuvo, o por las dudas, fueron secuestrados y torturados, exigiéndoseles información sobre sus vidas y las de otros. Esto ocurrió en un centro de detención conocido como La Mansión Seré o Atila, donde muchas personas fueron ilegalmente detenidas y varias continúan desaparecidas hasta el día de hoy.
A partir de mi deseo de narrar un escape, recibí la propuesta de los productores de hacer un film inspirado en un libro escrito por Claudio Tamburrini, uno de los protagonistas de aquella fuga. También me ofrecieron participar en el guión. Se propició entonces un encuentro en Estocolmo, donde vive Claudio, donde conocí también al gran iniciador de esta fuga que es Guillermo Fernández.
Excelente.
Luego pude conocer la historia real, a partir del libro y de informarme por mi cuenta de un hecho tan importante y tan oculto. Lo que más me atrajo, además de ser una historia ocurrida, fue la imagen de cuatro jóvenes desnudos, esposados, corriendo una madrugada de tormenta furiosa para escapar del infierno que les marcaría la vida.
Allí se encontraba la esencia del film. Cuatro jóvenes desnudos en todo sentido, bajo la lluvia, heridos, magullados, con miedo, corriendo sin saber a donde iba a terminar el encierro. Es bueno repetirlo.
Me dije entonces que valdría la pena hacer una película sobre esta imagen, sobre la historia que es también la nuestra. Para intentar lograr que esa imagen final, la de la fuga, conmoviera a los que la vieran tanto como me había conmovido a mí cuando la imaginé, tenía que contar el infierno que la precedió.
Todos los infiernos son inimaginables y su abstracción hace muy difícil narrarlos. Elegí entonces dar por sentado ese abstracto, buscando a partir de allí el encuentro con esos cuatro protagonistas y al conocerlos, conocer también su humanidad; y por lo tanto, en ese infierno, una luz.
Crónica de una Fuga cuenta el horror pero no busca horrorizar, sino comprender un poco más en profundidad cómo son las relaciones entre las personas encerradas en una situación límite. Busca encontrar vida en un centro de exterminio clandestino de la dictadura argentina durante los años '70.
Fue un desafío cinematográfico constante: filmar siempre entre cuatro paredes y apostar a la gran entrega -conjunta- de actuación, encuadre y luz. No era fácil generar desde allí el miedo, la paranoia, la neurosis. ¿Cómo concebir la locura?
Crónica de una Fuga es un thriller perverso, pero de una perversión orquestada, con ejecutores cumpliendo órdenes.
El film hace hincapié en esa tortura que consiste en deshacer al ser humano como tal, ya no fisicamente, sino Psicológicamente. y en cómo el solo hecho de concebir una fuga en este manicomio, el solo mencionarlo, se convierte en un disparate.
Es por eso que, repito, me gustan los inconscientes: aquellos personajes que
ignoran que lo que están haciendo va a trascenderlos. Porque ese disparate se
convirtió, casi utópicamente (si no existe la expresión, me gustaría
permitírmela) en un revés al infierno.
Home | Quienes Somos | Filmografia | Trailers

K&S Films © 2010 - Todos los derechos reservados.
Paraguay 1535 (C1061ABC) Bs. As. - Tel/Fax. (+5411) 4872 1400